04 julio, 2016
La mierda de Inda en la caverna
En la caverna tenemos a un tipo que bien podría ser el paradigma del maleducado popular. Popular por conocido. Para puntualizar mejor, hablo del maleducado popular y dañino. Pero del dañino que bien podría servir de bufón, si no fuera porque nada hay más monótono y aburrido que él. Se dice periodista. Se lo dice a sí mismo, claro. Pero es, sobre todo, una persona que utiliza su posición de voceras para distribuir mierda malintecionadamente. No seré yo quien defienda a nadie, sean independentistas, comunistas, podemitas, socialistas o cualquier otra clase o grupo. Las defensas que cada cual se las ventile. Vamos, que cada cual salve su culo. Pero la mierda que distribuye Inda por los
platós y su tabloide, es mierda envenenada. Insisto en que no me mueve la defensa. A mí me mueve -me subleva, mejor dicho- la mala educación, me mueva la argumentación falaz, me mueve la mentira disfrazada de libertad de prensa y la mentira creada para ganar dinero. O, incluso peor, me mueve la mentira voceada para herir en lo personal. Todo vale para vender. Todo vale para desprestigiar. Todo vale para hacer daño a sus pretendidos enemigos. Pretendidos porque no lo son, sino que él se los crea. Y no se anda con rodeos cuando su mierda se convierte en un ataque personal sin más motivo que el odio o la animadversión. ¿Es posible que sea periodista? ¿Es posible que invente una y otra vez noticias falsas, rumores afilados en la inquina o apestosas insinuaciones? Pues parece que sí. Y sí, parece también que se le considera periodista porque está en posesión de un título. Y alguien me podrá decir que si este señor sigue siendo periodista es porque hay gente que lee su mierda. Ya, me lo imagino. Me imagino que me lo dirán. Pero no me imagino que nadie crea que eso pueda ser un argumento. En el país del Gran Hermano 15 o 16 o..., en el país en que Belén Esteban vende más libros que García Montero, en el país en que Paquirrín es más conocido que Piketty, ¿alguien puede creer que tener muchos lectores valida a este señor como periodista serio y riguroso? ¡Vamos, hombre!
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