No me acuerdo exactamente del título del libro. Creo que el autor es Marvin Harris, aunque tampoco puedo asegurarlo. Tengo que repensar muy seriamente esta mi desgana por la erudición. ¡Con lo bien que queda eso de señalar la frase exacta, el autor, la página y hasta reproducir el pedo que soltó el autor cuando lo escribió! Soy un desganado. A veces he pensado que incluso es posible que con un par de buenas citas eruditas se ligue más. Ya me imagino paseando, sin prisas, acercando la mano a esa cintura sensual, como por casualidad, y soltar entonces algo así como "en la comisura de tus labios, se encuentra todo el dulzor del universo, como diría Catulo, un romano que escribió esos versos pensando en ti, seguro" -eso sí, mientras embestía a Lesbia antes de que regresara con su marido, pero esto ya no se dice. El caso es que yo no sé hacer estas cosas. El arte de la erudición se me antoja yermo, muy cansado y algo estúpido. Pero vuelvo a donde quería ir. Que me lío con cosillas varias y no me centro. Creo que fue Marvin Harris el que escribió en uno de sus libros que los mayas fueron capaces de dominar un vasto imperio, pero que en ese vasto imperio destacaba una zona relativamente cercana a la capital que nunca llegó a ser dominada. ¿Cómo es posible que un pueblo conquistador y poderoso no fuera capaz de dominar una pequeña zona, un pueblo insignificante y débil tan cercano a su capital? Pues Marvin Harris -creo que fue él- dice que por una cuestión de economía y efectividad. Cada año, los mayas celebraban no sé qué ceremonia -otra vez la erudición me falla, pero me lo invento y reconduzco-... ya recuerdo, era una ceremonia en honor al Sol y a los dioses de la fecundidad -lo de la fecundidad queda muy rebién y le da un toque de "uy, qué marrano". En esa ceremonia, los mayas sacrificaban a unos cuantos enemigos -ahora puedo darle otro toque dramático, para aumentar la tensión-, les ataban a unos postes elevados sobre una tarima muy alta y les sacaban el corazón mientras los pobres sacrificados agonizaban ahogados en terribles alaridos de dolor -ole y ole. Pero, claro, tener que ir a buscar cada año a unos cuantos enemigos para sacrificar, cuando las fronteras están muy y muy lejos, era muy molesto. Era mucho más económico no dominar una zona cercana a la capital. Era mucho más fácil montar una expedición, viajar un par de días, atrapar a unos cientos de indefensos enemigos y llevarlos de vuelta a la capital del imperio para sacrificarlos en una orgía de sangre. Conclusión, si tienes el enemigo cercano, no muy fortalecido y bien identificado como enemigo, siempre es más fácil y económico tener éxito en tus sacrificios.
Dicho esto, ¿qué tienen que ver los mayas con Pablo Iglesias? Pues que me da en la nariz que a Pablo Iglesias se lo ha comido la soberbia. Errejón, además de un buen estratega, lo tenía más claro. Si a Pablo no se lo hubiera comido la soberbia, habría calculado mejor y más friamente. Porque, si quieres que te identifiquen con un partido "transversal", de ideología algo indefinida y con aspiraciones a ocupar un amplio espacio hacia el centro -Aristóteles, el viejo Aristóteles-, debes cuidarte mucho de marcar claramente las fronteras con "enemigos" bien identificados a los márgenes. Hacia la derecha, no lo hicieron mal del todo, con una cierta indefinición con respecto al PSOE, aunque llevadera por el claro enfrentamiento con C's y PP. Pero, ¿y por la izquierda? Soy una persona que valoro enormemente a Alberto Garzón, ceo que es uno de los políticos más válidos y en el que yo confiaría sin muchos miramientos. Pero Garzón era ideal para Podemos cuando servía para marcar la frontera por la izquierda. Garzón hubiera sido ese reducto que los mayas nunca llegaron a conquistar para poder sacrificar enemigos cuando tocara. Como estrategia, marcar los límites por derecha e izquierda le hubiera dado a Podemos una cierta aurea de transversalidad y centralidad, puesto que los enemigos a derecha e izquierda existirían. Somos así de bobos y la naturaleza humana busca siempre el equilibrio y la equidistancia. Debe ser algo de cuando los primeros simios cruzaban las praderas o se colgaban de los árboles, ¡vaya usted a saber! Es igual, lo cierto es que la psicología ampara esta opinión de la necesidad de equilibrio. Así que, en política también, es conveniente que nos vean como equilibrados, si queremos pasar por ser personas en las que se puede confiar. Por cierto, ¿no era Iglesias un ferviente seguidor de Juego de Tronos? Pues Khaleesi no hubiera cometido este error de cálculo de principiante. Aunque con la melena de Khaleesi y unos dragones, todo hubiera sido más fácil, seguro.
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