04 enero, 2016

El odio contra la CUP

En la caverna se nos acumula la bilis. Por lo general, poco a poco. O en un plis plas nos sale a borbotones cuando nos remueven las miserias. Sin control y con la intención dañina. Ahora en Catalunya. Se nos ha ido la olla. Así te lo digo. Desde que las CUP han decidido ser fieles a lo que prometieron en campaña, la pureza virginal del independentismo de les tietes se ha desatado. En insultos. En odio. En rechazo. Es la pura agresión racial. Visceral. Irracional. Ayer llovieron chuzos de punta contra los cupaires. Y siguen lloviendo hoy.

La Presidenta del Parlament se olvidó de que era presidenta. Tampoco es muy extraño. En realidad nunca ha sido presidenta. Está poseída por sus propios deseos y miserias. Todos los que apostaron por JxS definieron claramente su enemigo. Odiado. Repudiado. La CUP. Ya no son de los nuestros, dijeron. Pero la bilis, insisto, salió a borbotones. Àlex de Jaureguizar, @DeJaureguizar, parece ser que profesor universitario, horneo sus tuits con delicadezas como "puta asquerosa", "te vas a la puta mierda demagogo" (sin coma), "los hijos de puta de la CUP". Lindezas. Esto es adhesión. Compromiso. De la misma manera, Joan Guiraro, articulista, llama "puta traidora" a Anna Gabriel, militante de les CUP. ¿Por qué? Porque la misoginia le salió del alma. Un alma frustrada. Desilusionada. Es decir, atontado por sus propias miserias. ¿Quieren más? Busquen en Tuitter y verán desatadas las ánimas patrióticas. Pero, que nadie se ría. Aquí todos pagamos. Que los salvadores de España también juegan las mismas cartas. Al fin y al cabo, todos estamos en la caverna.

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