02 enero, 2016

Feminicidio

En la caverna somos mucho de poseernos. Los hay que poseen cieno. O territorio o riquezas, que es como les gusta llamarlo. Y muchos desean poseer personas. Cuando poseemos personas, los fuertes sacan tajada. Los débiles son a los que hay que someter. ¿De qué tipo de débiles hablamos? Pues los hay de todos los tipos. Extranjeros que no tienen nada. Pobres que tampoco tienen nada. Todos esos son fáciles de someter porque desean vivir y se les chantajea fácil. Y después están las mujeres. Nos decimos entre nosotros que nos queremos, pero en realidad nos poseemos. A veces a eso le llamamos amor. Los hombres son fuertes. Tienen fuerza física. La fuerza de someter a base de hostias y pies en el cuello. Las mujeres no tienen tanta fuerza física y no pueden defenderse fácilmente de las hostias. Así que los hombres muy machos someten a mujeres. Las de casa. Esposas, hermanas o abuelas. Da igual. Las que no son de casa. Prostitutas, empleadas o desconocidas. Es igual. Los hombres, muy machos, son así. Necesitan sentir que poseen. Y como son cobardes, solo pueden someter al que creen más débil.

Ser macho, en la caverna, significa pavonear la fuerza. Cuando el macho o machito declara amor, en realidad declara a la mujer objeto sometido. Es suya. Nadie la puede mirar. Ni desear. Si otro la mira o desea, ella es la culpable. Si no se deja someter, ella es la culpable. Si no se muestra sumisa, ella es la culpable. El macho o machito siempre acaba por echarle la culpa a ella. Porque es un cobarde de mierda, claro. Solo se atreve con el que cree que es más débil. Hay maridos que esclavizan a sus mujeres. En casa, como sirvientas. En la cama, como sirvientas. En la vida, como sirvientas. Y dicen que las aman. Hay jefes que esclavizan a sus empleadas. Pagan mal. Menosprecian. Acosan. Se sienten mejor, más importantes, más machitos. La prostitución es otra forma de someter. Pagando se consigue el derecho de poseer por un rato. No es juego, es sometimiento.No es seducción, es sometimiento. Y cuando los límites del machito se desbordan, llegan incluso a matarlas. El delirio del sometimiento llega con la muerte. Pero, no nos olvidemos, antes el horror y el miedo ya había hecho demasiado daño.

En la caverna acabamos el año con el asesinato de una mujer. Y hemos comenzado el año con otro asesinato. Con dos, porque el cabrón también mató a su bebé. En la caverna, cambiar de año no significa dejar de matar. Los machitos siguen siendo machitos.

Ah, por cierto, en la caverna también hay quien no quiere vivir en la caverna con machitos ni asesinos. Os lo aconsejo: http://www.feminicidio.net/.

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