En la caverna, Susana es muy conocida. Habla ella y se callan muchos grillos. Amedrentados. Que es otra forma de decir acojonados. O habla ella y otros grillos se vuelven como locos. De alegría. Cada uno según le vaya lamerle o no las ocurrencias. El caso es que Susana llegará lejos. El trono de la caverna espera a Susana. A mí no me cabe duda. Esos codos están hechos para volver tuerto a más de uno. Te cruzas en el camino y la has cagado. Si tiene que pasar por encima de alguien, ella pasa. Es como una elefanta desatada. Aunque, al ser tan grande, se la ve venir. Porque grande es un rato. Ahora tiene el saco de votos más grande del PSOE. Y los tiene a todos marcando el paso. Un escupitajo suyo es palabra de ley para los PSOE. A Pedro lo tiene crucificado. Bueno, éste es fácil de crucificar. Pero al pobre Madina se lo ha comido con patatas. Y ella sin mancharse ni un dedo. Solo el palillo entre los dientes la delata. Total, que Susana es como Atila. Y ahora se nos ha desatado con lo de las elecciones. ¡Atentos, pardillos, que a Susana le ha entrado hambre!
Como digo, marca el paso Susana y pobre del que se desmande. Y con un par de minutos le sobra. Sale por la tele y Ferraz se revuelve de arriba a abajo. Todos con los esfínteres encogidos. Antes de navidad, Susana ya marcó la dirección. Que Pablo, nada de nada. Ha dicho. Y Pedro ya lo habrá tachado de la lista. ¡Por supuesto! Que nada de romper España. Que nada de condescendencias con los nacionalistas esos del carajo. Ni con el coletas, que es muy de romper España. Susana quiere ser el azote de los coletas de izquierdas y de los nacionalismos de allá arriba. Pero lo hace al estilo Mariano. Susana es lista y sabe que a Mariano le ha ido muy bien. Al nacionalismo se le combate con más nacionalismo. Pim pam. Así de simple, para Mariano y para Susana. ¿Por qué? Por la pasta. Como todos los nacionalistas. Ya sean de arriba o de abajo, de aquí o de allá. Todos son así de simples. Pero en la caverna somos mucho de dejarnos llevar por lo simple. Susana mira a Andalucía cuando habla de Catalunya. Igual que los nacionalistas catalanes miran a Catalunya cuando hablan de España. O igual que Mariano mira a todo lo que no es Catalunya cuando habla de Catalunya. Aquí, en la caverna, todos miran a su butaca y a sus votos. Por ese orden. Y, aunque se nos visten con trajes diferentes, todos son iguales. Susana, Mariano o Artur.
Pues la verdad es que si, porque no hacen más que discutir y ninguno soluciona nada.
ResponderEliminarAhí ahí. Es que si solucionan, se les acaba.
ResponderEliminar